Cola de León o Cabeza de Ratón?
COMUNICACIÓN: POSICIONARSE ES LIDERAR EN EL TERRITORIO
Si quieres comenzar a poner Tus Anclajes de motivación colectiva en acción, empieza por cultivar estas características en tu grupo cercano:
@CopyPasteTodo
Autodominio:
Un líder de motivación debe saber controlarse a si mismo, es decir, no dejar que sus emociones se noten, ni dejarse llevar por ellas. Lo cierto es que como orador público, tu audiencia puede leerte muy fácilmente, así que si estás nervioso, angustiado, estresado, nervioso, emocionado, etc., se te notará y tu discurso o presentación pierde el impacto que debe generar. También es una buena característica para estar más tranquilo en general, pues eso de ser líder de motivación o el referente aún de un grupo pequeño, puede ser muy demandante en algunas ocasiones.
Confianza en si mismo:
¿Qué es de un líder si no tiene confianza en sus habilidades? Nada. Por esto, es fundamental que tengas confianza en ti y en lo que haces, de esta forma, tus seguidores de la red y tu audiencia verán que si se puede mantener la motivación a pesar de todo. Nadie va a creerte tu discurso de motivación si no se nota que tú mismo te lo crees.
A la larga, el valor y la confianza se verán quebrantados en algunas ocasiones,
pero es tu labor como líder motivacional el saber como levantarte
y ayudar a los demás a hacerlo también.
Decisión:
Muchas de las personas que necesitan algo de motivación lo necesitan porque les hace falta la habilidad de tomar riesgos, y sobretodo, decisiones importantes en su vida. Para ser un líder motivacional tienes que tener la capacidad de tomar decisiones, pero además de ser capaz de transmitir el conocimiento suficiente y las habilidades necesarias para que los demás sean asimismo capaces de tomar decisiones por si mismos.
Planeación:
Al igual que la toma de decisiones, la planeación es una característica importantísima para un líder motivacional del grupo, pues de ella depende el éxito de su plan de vida. De igual forma, si sabes planear sabes que se requiere para hacerlo y puedes ayudar a tus seguidores del blog o compañeros de equipo a hacerlo para su futuro. El problema de los líderes que no planean bien, es que al final sus consejos no salen como se espera, o el resto de sus compañeros se desmorona por el camino. Por esto, cuando planeas por ti y por tu grupo, sabes como seguir adelante aunque surjan problemas y obstáculos.
Simpatía:
Un líder motivacional tiene que ser capaz de entender las debilidades y habilidades de sus compañeros de equipo, pues solo así puede realmente aconsejarlos y guiarlos para encontrar una forma de sacarlos adelante tanto profesional como personalmente. Es importante además ser generoso y relacionarse bien con todo el mundo, pues tienes que caerle bien a tu audiencia y saber hacer amistades.
Honestidad:
Antes que nada, un líder debe ser honesto, tanto sobre si mismo como con los demás, como con los problemas que van a encontrar, o sus debilidades. Como motivador, tienes que aprender a decir la verdad de una manera que no haga sentir mal a tu audiencia, sino que le haga darse cuenta de sus errores, y de lo que puede mejorar para ser más exitoso en todos aspectos de su vida.
TRANQUILOS Y CON CONFIANZA
“El miedo siempre está dispuesto a hacerte ver las cosas peor de lo que son.”
Tito Livio.
Ana Claudia: TIP DE UNA BLOGGER PARA COMPARTIR
BLOG: Y si de Repente
¿Qué necesito para cambiar? Mis tres claves
¿Hasta cuándo tengo que esperar para dar el salto? No hay
más tiempo que perder. Y no lo digo en plan ansioso (“¡vamos a por todas!”o
“¡nadie nos podrá parar!”), me refiero en realidad a que si quieres hacer
algo, abrir una nueva puerta y tirarte de cabeza en algún proyecto, lo único
que tienes que hacer es proponértelo. (¡Ojalá yo lo hubiera hecho antes!).
En mi caso, antes de empezar a movilizar toda la energía que
requiere hacer un cambio, tuve en cuenta estas tres variables. ¡Y
funcionó!
1. Prepara tu cuerpo y tu mente
Cuando decidí empezar era consciente del torrente de emociones y
estrés que se me venía encima. Cuando uno se propone un reto se moviliza todo
el sistema. Salimos de nuestra zona de confort y nos enfrentamos a
nuevas situaciones.
Así que para estar a mi mejor nivel, al máximo rendimiento,
me preparé el cuerpo y la mente. Necesitaba tener mucha claridad mental
para tomar las decisiones correctas y eso solo era posible preservando mi
equilibrio todo lo que pudiera.
Comparto contigo lo que tuve en cuenta:
1. El deporte
A veces me cuesta controlar mi energía (hay días en los que soy
un volcán), por lo que desde hace muchos años practico regularmente el ejercicio
físico.
Cuando estoy ansiosa, o preocupada, o con la cabeza
demasiado cargada, me pongo las zapatillas, me voy a correr y todo se pone en
su sitio. Las endorfinas, además, me devuelven el optimismo. ¡Bienvenido buen
rollo!
2. La meditación
Leí que en el Hospital General de Massachusetts, un hospital
universitario de la Escuela Médica de Harvard, estudiaron los beneficios del
yoga y la meditación: después de ocho semanas de práctica, decían, hay
considerables beneficios en las zonas cerebrales relacionadas con la
memoria, la autoconciencia, la empatía, y el estrés.
Por eso me
propuse hacer técnicas de relajación y meditar cada mañana por
veinte minutos y hacer yoga dos veces a la semana aunque fuera en casa. Cuerpo
flexible, destensado y ¡mente clara!
3. La alimentación
Desde hace tiempo intento minimizar en mi dieta el azúcar,
el café (u otros estimulantes), las harinas blancas, y los lácteos. Refuerzo en
cambio las frutas y verduras, los frutos secos, el pescado y los cereales.
Así mis digestiones son livianas y siempre tengo
energía disponible, sobre todo para mi cerebro. ¿Sabías que este órgano
representa sólo el 2% del total de nuestro cuerpo y que para funcionar demanda
el 20% de las calorías que consumimos diariamente?
4. Cuida tus pensamientos
Además del cuerpo, mi entrenamiento consistió en poner a
punto mi mente. ¿Qué fue lo que me sirvió?
Naturaleza
Una de las cosas que más me calma la mente es ir a la
naturaleza. Por eso, en momentos de cambio, intento siempre que puedo hacer
una escapada en busca de verde.
En vez de salir de fiesta, beber alcohol, trasnochar y
sufrir la resaca, desplazo mi vida social a escenarios de campo o costa.
Inspiración
Hace unos años empecé a darme cuenta de que cuando veía tele
basura o leía libros demasiado lúgubres, mi ánimo decaía. Era una especie de
esponja que absorbe toda la información que tiene delante.
Así que intento cuidarme también en ese sentido: busco
libros que me inspiren, que me animen, leo entrevistas a personas que han
conseguido sus retos, que se propusieron un cambio y lo lograron.
Gente positiva
A lo mejor suena un poco radical pero en este momento de
cambio intento mantenerme a cierta distancia de las personas negativas o
quejosas.
Sé que lo que menos necesito es un, “uh, esto es muy
difícil”, “no lo vas a conseguir”, “¡pero ¡dónde te has metido, loca!”. Y
comparto mi tiempo con aquellas personas que de algún modo admiro y que ven la
vida como una ruta que explorar y de la que aprender y no un agujero negro
lleno de trampas maléficas.
2. Aprende a gestionar tu tiempo
Además de preparar mi mente y mi cuerpo, me di cuenta de que
un hecho diferencial era planificarme y gestionar
mi tiempo para organizarme. Es mi segunda clave para afrontar con
éxito un reto.
Una de las cosas más difíciles al empezar mi proyecto
fue gestionar
mi tiempo. Y es que no estamos muy acostumbrados a hacerlo porque a menudo
son otros –tu jefe, tus clientes- quienes marcan cómo
organizar nuestra jornada.
Cuando empecé mi blog, me encontré de repente en medio
de un caos de dispersión y con el multitasking invadiendo todas mis horas.
Leí además lo que decían en la revista Nature,
“nuestro cerebro es malísimo para manejar situaciones de multitasking.
En cuanto dos tareas necesitan nuestra atención, no podemos hacer ambas sin que
la productividad sufra.” Y eso me ocurrió. Mi rendimiento empezó a caer en
picado. El tiempo se me pasaba volando y terminaba el día con muy pocos
resultados.
Hasta que encontré dos herramientas que, literalmente, me
transformaron la vida. ¿Cómo pretendía cambiar sin entender mejor cómo
manejo mi tiempo?
Monitorizar y planificar. Pulir y encerar.
Lo primero que hice fue monitorizar mi día a día. Para eso
utilicé una plantilla que me fue genial. ¿Y qué descubrí? ¡Un montón de cosas!
Que no trabajaba tanto como creía, que perdía muchísimo el tiempo, que me
pasaba el día estresada para tener muy pocos resultados, y que debía
organizarme para cambiar esa situación.
Y en ese momento vino al rescate mi coach. Me dio
el segundo dato crucial: planifícate, y me dio otra plantilla. Aquí te
puedes descargar gratis las dos. El combo del éxito, como el “pulir y encerar”
de Karate Kid, había resultado ser “monitorizar y planificar”.
Las ventajas de la planificación no tardaron en llegar. Primero,
me subió el ánimo, porque cuando vi sobre el papel el desarrollo de todo el
proyecto, me dije, “¡es posible!”.
Segundo, me dio más perspectiva, al ordenar las
acciones en el tiempo pude evaluar mejor las posibilidades de cada
movimiento y su repercusión.
Tercero, me dieron más tranquilidad. Si todo estaba
bajo control, mi día era más relajado y yo resultaba mucho más productiva.
La idea es, leer,
interpretar e integrar estas frases geniales a nuestros hábitos
y a la actitud clave para alcanzar el éxito.
Nuestra función no es hacer, es, hacer, hacer.
Que otros hagan.
La fuerza de una mentalidad social, colectiva y positiva
tiene que ver con las cosas que hacen las personas
y para mejorar las cosas que hacen las personas,
tenemos que mejorar las personas que hacen las cosas.
Blog Citroen Amarillo
FOCO EN LA SALUD TOTAL Y LA ABUNDANCIA GENERAL




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