BOXEO GUANTE Y BOLSA

La Magia de Poder Cambiar.

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Comunicaciòn y Buen Humor Productivo

miércoles, 5 de marzo de 2014

LA CROMATOGRAFÍA Y LOS CÍRCULOS DE PODER.

La información y la comunicación no son lo mismo.

La información es unilateral y desde miles de años su importancia fue comprendida por logias, círculos de poder, círculos del pensamiento y los colores definen junto al hexagrama su decodificador natural.

HERMES, EL MENSAJERO DE LOS DIOSES FUE UN HERMES DE DISTINTO COLOR SEGÚN SERVÍA A UNO O A OTRO CIRCULO CROMÁTICO DE PODER.

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El cine, la pintura y la literatura fueron soporte significante para construir la estructura de dependencia.

DE LA MÍSTICA EN LA CÚSPIDE DE LA PIRÁMIDE AL PARADIGMA EN LA BASE DE LA PIRÁMIDE, LA COMUNICACIÓN ES LA HERRAMIENTA.

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DECODIFICACIÓN DEL MENSAJE: Los interpretes del objetivo?

ALGUNOS EJEMPLOS PARA JUGAR EL JUEGO DEL CROMATOGRAFO QUE HOY CON EL INCREÍBLE ACCESO A LA INFORMACIÓN EN INTERNET MAS LOS NUEVOS ARTEFACTOS TECNOLÓGICOS DE IDA Y VUELTA QUE FACILITAN LA INTERACCIÓN Y LA COMUNICACIÓN.

EL CROMATOGRAFO DE WILLIAM OTTI:

PRIMEROS CONCEPTOS DE COLOR

Que es un circulo cromático?

El círculo cromático se usa en la clasificación de los colores. Se denomina círculo cromático al resultante de distribuir alrededor de un círculo los colores que conforman el segmento de la luz. Según Goethe, en su libro Teoría de los colores de 1810, de carácter más cercano a lo filosófico que a lo científico, los colores en un círculo cromático son seis: amarillo, anaranjado, rojo, violeta, azul y verde, lo cual dio paso al Modelo de color RYB, que a pesar de ser un modelo arcaico e impreciso sigue enseñándose en las artes gráficas a pesar de presentar serios inconvenientes en la composición de color; un modelo más exacto surgió tras la aparición de la fotografía en color y basado en los estudios de Newton sobre la luz, el cual se utiliza en la producción industrial de color, con mayor precisión en la representación cromática, y del cual se derivan los modelos RGB y CMYK, en el cual los colores son: amarillo, rojo, magenta, azul, cian y verde. La mezcla de estos colores puede ser representada en un círculo de 12 colores, haciendo una mezcla de un color con el siguiente y así sucesivamente se puede crear un círculo cromático con millones de colores.

El hexagrama es una estrella que se coloca en el centro del círculo cromático. La cantidad de picos que tenga depende de la cantidad de colores que haya. Esta estrella muestra los colores complementarios.

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LOS CIRCULOS DE COLORES, EL PENSAMIENTO LINEAL, EL HEXAGRAMA Y UN CASO EN UN BLOG…

Pero como alguna utilidad tengo que obtener de ese hexagrama premonitorio que -por distraerme con las opiniones de la prensa mundial no supe interpretar oportunamente- , les propongo a Ustedes que adivinen cuál fue el hexagrama cerrado o acerrojado que obtuve, y por qué su lectura objetiva y simbólica habría señalado al entonces Cardenal Bergoglio como el futuro Papa. Me comprometo a publicar en este blog la lectura correcta que hayan hecho quienes acierten, y  además dar a conocer a sus autores, si así lo desean (pueden usar seudónimos, naturalmente). Y por qué no, también los demás intentos de resolver el enigma, aunque no coincidiesen con el hexagrama que obtuve personalmente.

Les doy cuatro pistas de ayuda:

  • el hexagrama salió acerrojado (sin líneas móviles)
  • el dictamen hace referencia a una posición “política” del personaje, que era conocida en general por los argentinos regularmente lectores de la prensa periódica local.
  • la respuesta es mucho más fácil de encontrar en los ideogramas del original chino; en las versiones occidentales viene muy enmascarada.
  • es necesario apartarse de la lectura puramente convencional del texto del título y dictamen del hexagrama, ahondando en el significado primitivo y gráfico-simbólico de sus  ideogramas componentes.

No es fácil, si se es principiante, debo advertirlo. Pero igual…¿Se animan a opinar? Hagan sus comentarios directamente en la ventana de correo del blog.

Obtenemos entonces el hexagrama N°28, “`DÀ GUÒ”, “La Preponderancia de lo Grande” (Wilhem), con una línea “Yang” móvil en posición IV, que remite como hexagrama derivado al N° 48 “JÎNG” “El pozo (la Fuente) de Agua”.

“DA GUO” trata acerca de la madurez o plenitud de las cosas. Se titula “exceso” o “la preponderancia de lo grande”, porque el texto alude al sobrepeso que dobla la viga maestra o parhilera de un techo. Si lo analizamos en sus trigramas componentes vemos que abajo está la madera, y arriba el agua, lo húmedo: esto se corresponde con la imagen de un bosque cubierto por las aguas crecidas de un lago.

De la estructura global del hexagrama surge también que, mientras los extremos están compuestos por líneas quebradas, “yin”, débiles, el centro se halla fuertemente recargado por líneas enteras y fuertes, densas, ”yang”. Todo nos da la idea de un signo grávido, maduro, colmado.  Como la de un árbol cuajado de frutos que se tuerce por el excesivo peso de éstos, o la de un edificio sobrecargado por el peso de los años que amenaza derrumbarse por el debilitamiento de su estructura central. Se explica así que el hexagrama sea signo de exceso por la abundancia, o por la decadencia, y que exhorte a la acción para atender a esa situación. Se impone hacer algo, de la misma forma que el hortelano sabe que debe recoger los frutos antes de que el peso de éstos venza al árbol, o se desplomen a tierra, desperdiciándose. También el jardinero procede a podar los árboles cuando el ramaje ha crecido tan desordenadamente que se vuelve vicioso y peligroso para su estabilidad. Así también se apuntalan o reconstruyen los tramos débiles de las estructuras edilicias, para evitar los derrumbes. Es por eso que el dictamen del hexagrama dice que a causa del exceso la parhilera se tuerce, y es necesario actuar; y como aclara la línea IV,  el éxito vendrá para aquél que, con su acción, contribuye a apuntalarla y refaccionarla.

Si ahora nos remitimos al hexagrama complementario, “JÎNG” “La Fuente”, nos encontramos con un arquetipo muy caro a la Iglesia Católica, como es el agua, y su vertiente, el pozo, fuente de vida. En la imaginería cristiana el agua ha simbolizado la conversión mediante el bautismo, el lavado de los pecados, la doctrina que calma la sed de conocimiento y de  justicia, y que se brinda a todos los que acuden a la fuente, que se brinda como un don celestial para todos. Por otra parte se dice que el pozo puede mudar su exterior, y ser refaccionado, pero interiormente, en su esencia, como fuente manantial, debe guardar una identidad eterna consigo mismo.

De esta conjunción de hexagramas, y conociendo las circunstancias en las que el Papa “Francisco” -Bergoglio-  ha ascendido al trono pontificio, no es difícil traducir que ha elegido este nombre en memoria del Santo de Asís, a quien según la tradición una voz llegada desde el altar le encomendó reconstruir su Iglesia, por entonces amenazada de derrumbe por el caos y corrupción de su época. Francisco deberá dirigir la enorme tarea de poner en marcha una nueva refacción, un nuevo apuntalamiento del señero edificio que amenaza descascararse por causa del desorden y el descuido de sus propios custodios, y el desequilibrado desenvolvimiento de su burocrática Curia. También deberá ocuparse de la pureza de la doctrina, y en esa “refacción” de la fuente asegurar que el “agua de vida” vuelva a ser transparente y límpida como en sus orígenes evangélicos, sin contaminaciones lodosas que la vuelvan imbebible para muchos.  El pronóstico para una línea IV móvil es decididamente favorable para el  representado, quien es la persona firme y recta que “tiene a dónde ir”.  El riesgo viene representado por la posibilidad de que “la cuerda no haya llegado hasta abajo”, o que “el cántaro se rompa”: es decir, que la reforma y limpieza no puedan completarse; de allí la importancia de que el nuevo Papa sea secundado por fieles y seguros adláteres que aún en caso de desfallecimiento, aseguren la realización de la obra.

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OCCIDENTE Y ORIENTE ESTABLECEN SUS CIRCULOS POLITICOS DE PODER?

¿Cómo proceder a interpretar un hexagrama sin cambios?
Es importante estudiar a fondo el hexagrama, todo el hexagrama; el dictamen, la imagen, las líneas, los ideogramas, todo. Buscar información en la web, comentarlo con otras personas que usen el I Ching. Reflexionar en aquellos hexagramas que resultan de volcarlo, de invertir los trigramas, de cambiar sus líneas yin por yang y a la inversa. Todos ellos me hablan de lo que no es mi hexagrama, pero me dan contexto para comprenderlo mejor.
Prestar atención a sus riesgos y a sus ventajas.
Porque aunque el hexagrama sea duro y difícil, todos hacen referencia a un aprendizaje que está en curso de acción. Algo que cobra significado como una estación del camino de nuestras vidas. Algo que estamos aprendiendo.
Algunos hexagramas duros, como el 12 o el 36. ¿Qué tal si has tenido que vivir 15 años de tiranía en plena juventud? ¿Crees que es malo, que sólo puede significar daño? No es así, si leen las líneas de esos hexagramas y meditan en ellas verán la capacidad de resistencia y recuperación que engendra en nuestro carácter una experiencia de esas. Nada es malo si se sale indemne y fortalecido de ello, si al núcleo central que te identifica más allá de todo lo has sabido preservar de la contaminación.
El I Ching es un maestro extraordinario de las épocas de aflicción. No se asusten con los hexagramas duros, son desafíos. Con ellos nos probamos, nos fortalecemos, nos renovamos. Los hexagramas duros son trabajos que hacer al igual que los fáciles. La vida va y viene, hace curvas y contra curvas, retrocesos y avances. La vida es larga y se trata de caminar, no de llegar.
Una cuestión importante en un hexagrama sin mutación son los regentes del signo. Los regentes gobernantes del hexagrama son la esencia del hexagrama. En su mayoría es uno solo, pero en ocasiones son dos. Cuando son dos la regencia se establece por la relación que existe entre ellos y por eso ambos son importantes en sus vínculos.

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LAS LOGIAS Y EL CINE…

El hexagrama 13, T'ung Jen, La Comunidad de los Hombres Libres. Primera Parte

Este es un hexagrama que comenta las situaciones arquetípicas que se dan entre los hombres que son compañía porque los une algo que tienen en común.

 

La Comunidad del Anillo

Como pudieron ver o leer en la Primer Parte de El Señor de los Anillos, los reunidos en comunidad son muy distintos entre sí.
Parece que todos coinciden en las motivaciones, pero lo que tienen en común es algo transitorio, una tarea que hacer juntos, hacer frente a Mordor. Se unen ante un enemigo común.
Destruir el anillo no fue lo que los unió, porque eso no se visualizó desde un comienzo como la tarea. Pero esa fue la tarea que terminaron haciendo -y no juntos- y, sin embargo, juntos.
Por eso se separan pero siguen haciendo la tarea juntos, aun sin saber de todas las aventuras de unos y otros hasta el final, cuando se reúnen de nuevo.
Al trabajo lo hicieron juntos, hasta el que muere en el intento hace lo que tiene que hacer y sin dudar al caer en cuenta de su error.
Es como una conspiración silenciosa que no necesita saber lo que hace el otro, porque cada uno se centra en lo que le toque hacer y lo hace sin dudar.
Las únicas dudas son las que surgen al ir iluminando el camino que se abre a los pies, para no equivocarlo. Y aún cuando no haya luz acertar con él
Leer este libro es muy útil para entender el hexagrama 13, siempre y cuando el que lee no se quede en la anécdota y siga el hilo de la historia subyacente.
Una historia que antecede a la reunión, que se pierde atrás, a los tiempos más remotos.
Porque el ideal de La Comunidad con los Hombres en lo Libre es un anhelo muy antiguo y sostenido, una utopía que mantiene la llama ardiendo en la base del hexagrama.
Esa llama en la base es la que se hace presente en los momentos de mayor oscuridad -en el antro de la araña y en la torre- los momentos del hexagrama 36.
El frasco de Galadriel es esa luz en la oscuridad, la certeza en la protección de la llama que logra el éxito en los momentos más oscuros. Que te da coraje.
¿Cuál es la motivación muy sentida -la llama que calienta el corazón y templa el ánimo- en el hexagrama 13?
El hexagrama 13 es una llamada a llegar a acuerdos entre las personas que permitan a todas ser libres y felices. La mayor libertad y felicidad posible para todos y cada uno en una vida comunitaria.
Y eso se sostiene si todos  son iluminados por la llama, si todos acceden a su luz y su calor.
Si nadie es el dueño de la llama para distribuirla y dispensarla a su antojo. Para cobrar por ella u ocultarla o disfrazarla de lo que no es.
Si todos los presentes se reúnen en ronda en torno al fuego compartiendo por igual su luz y su calor y nadie es disfrazado o apartado u ocultado y queda solo en la noche oscura y fría mirando por la ventana.

 

Acá estamos, compartiendo amistad y fogata en igualdad de condiciones
. Pero, ¿qué tal si uno o más de nosotros oculta algo a los demás?
Como engaño, o envidia, o favoritismos, o acuerdos secretos.
Por ejemplo, que estoy de vacaciones con mi esposa y mis amigos
y dejé a mi amante y a mi hijo que pasen las vacaciones solos en la ciudad.
Es evidente que así alguien no es libre ni feliz, aunque
los amigos no lo sepan y mi esposa tampoco. Ese alguien no está acá aunque hace
peso y ocupa un espacio invisible, ese alguien está excluido de la comunidad
con los hombres pero la afecta sutilmente, enrarece el ambiente sin estar.

 

Acá estamos, festejando la fiesta de la familia. Pero ¿qué tal si
la niña no es nuestra hija y no lo sabe y no se lo diremos?
Si la compramos en Polonia o Misiones porque allí son rubios y pobres y
no podíamos engendrar hijos, y luego vino el niño "milagro"? Es evidente
que lo excluido es el resto de su familia, aunque sólo lo sepamos los
adultos. Y que ella es un esclavo al que se le oculta su identidad,
una propiedad que no puede decidir porque otros han decidido por ella.
Acá también hay ambiente enrarecido; los adultos lo saben, los niños no.

Supongo que estos ejemplos son suficientes como para que se entiendan todas las líneas del hexagrama 13. Y de cómo el hexagrama 13 habla de situaciones de exclusión y sometimiento y engaño y desconfianza que son frecuentes en las relaciones humanas en todo grupo humano.

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Textos para el debate

Videla pertenece al Séptimo Círculo, el de los violentos
Beatriz Sarlo

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La muerte de un hombre suele abrir un momento de ecuanimidad respecto de su vida y de sus hechos. Busco un acto en la vida pública de Jorge Rafael Videla que habilite esa reflexión póstuma y no puedo encontrarlo. Para hacer un balance es necesario descubrir rasgos contradictorios. Videla no realizó actos que puedan contraponerse o balancearse con sus crímenes, ya demostrados en la Justicia. Fue, en primer lugar, un traidor: como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas derrocó al gobierno que lo había asignado a ese destino. Y encabezó un detallado plan de asesinato y persecución sistemáticas.

Fue un hipócrita, que arrodillado en todas las iglesias, se asignó una misión sangrienta. Le dio un rostro adusto a la peor dictadura que vivió la Argentina. Nadie podrá recordar un solo acto público que lo redima de estas manchas morales indelebles.

Para otro capítulo de la historia queda el análisis de por qué fue posible y cómo se condujeron millones de argentinos en los primeros años de la dictadura, dónde estuvo la prensa, dónde los políticos, dónde los pocos resistentes; cómo fueron cambiando conductas y reviendo posiciones. Videla, en cambio, nunca se arrepintió de sus actos, nunca públicamente los consideró un error fatal.

Su muerte no puede convocar la ecuanimidad porque, en vida, no hizo nada que pudiera motivarla. Fríamente, con el convencimiento de los enajenados pero con la cabeza fría de quien ejecuta los pasos necesarios para alcanzar sus fines, Videla inauguró su gobierno con falsedades. Dijo que el golpe que encabezaba iba a restaurar las instituciones y respetarlas. Mintió porque sabía que sus decisiones iban a destruirlas, destruyendo las bases éticas de la República.

La hipocresía de Videla es quizás, entre todos sus rasgos, el más repugnante. Se envolvió en los pliegues de un disfraz de virtuoso. No interesa su conciencia, que no podemos conocer; interesa la frialdad hipócrita con que se mostró siempre.

Creyó ser moralmente superior a sus víctimas. Colmado de una superioridad hecha de religión y patria, presentó sus actos como tributo que las Fuerzas Armadas rendían sacrificadamente a la Nación y a Occidente. Invirtió así los términos: los sacrificados, los muertos eran los criminales, y los verdugos, los salvadores. Un pacto de sangre selló sus labios y se llevó a la muerte muchos secretos.

Arrodillado frente a los crucifijos que afirmaba respetar, la imagen de Videla es imborrable. Ese hombre de moral engangrenada se presentaba como un devoto y como un soldado severo, pero tranquilo, de pocas palabras, decidido y veraz. Falsificó y negó. Murió sin admitir nada. No conocemos sus pesadillas. Tampoco interesan. Si recordó sus fechorías en las noches de justa prisión, si se estremeció con ellas, lo ignoramos. Pero no importa: el malhechor no se redime por sus sueños.

Videla era un creyente. Yo no lo soy. Pero si existiera un infierno, allí estaría su lugar. Si existiera ese Dios ante el que se arrodilló, los auxilios de la religión y el dogma no deberían ser suficientes. No voy a hablar, en su caso, de la banalidad del mal. Hombres profundamente dañinos, como Videla, seguramente fueron también banales. Pero para sus víctimas, para el país que quiso destruir y refundar representan la amenaza de lo siniestro: eso que parece un buen padre de familia y un soldado es un asesino serial. Videla pertenece al Séptimo Círculo, al de los violentos contra el prójimo. Allí lo hubiera sepultado Dante en la Divina Comedia , rodeado de muros de piedra y hundido en ríos de sangre.

publicado en La Nación, 18/05/2013

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Frases hechas, delicias de la imaginación, como "círculo rojo" o "mano negra", tienen en política la fuerza de los misiles. Provocan debates agrios que valen más que mil palabras sin necesidad de que nadie revise su significado.
Como los lugares comunes, son plazas de encuentro y abrigo en la despersonalizada aldea global.
Mauricio Macri, a quien nadie le atribuyó nunca fuerza dialéctica en sus discursos, aportó a la campaña un emblema al mencionar, para irritación del oficialismo, a un grupo que trabajó para juntarlo con Daniel Scioli y Sergio Massa.
Ayer Cristina de Kirchner le tomó la palabra y desafió a que revele los nombres de los integrantes de ese círculo que, imaginó la Presidente, es otro brote destituyente.
¿Por qué círculo? ¿Por qué rojo? ¿Por qué mano, por qué negra? No importa el significado sino la fuerza del significante, y eso embaló a la Presidente que no reparó en que Macri, cuando mencionó a ese "círculo" lo criticó por promover algo imposible y que a él le mereció tanto rechazo como a ella.
Vamos a los documentos: le pregunta Jorge Fontevecchia en Perfil del domingo:
¿Quiénes intentaban unirlos?
Macri: Lo que llamo "el círculo rojo". Distintas personas del mundo del hacer, del pensar.
Pregunta: ¿Clarín lo integra?
Macri: No lo personalizaría en alguien.
Pregunta; ¿Son los mismos que intentaron juntarlo con Duhalde hace dos años?
Macri: Puede ser. El mismo grupo que creía que eran cosas sumables. Yo no descalifico a nadie, todos han hecho su aporte. Pero con la misma simplificación de no entender que, como todo ciclo histórico, la Argentina necesita una renovación.
Ayer la respuesta después de conocer la bronca twittera: "Hace mucho que hablo del círculo rojo, que para mí es una pequeña minoría politizada (...) El círculo rojo es el microclima de la política; pienso que deben ser unos 300 mil los que están altamente politizados. (...) Nos pide que nos unamos, que hagamos algo por el atropello a la Constitución nacional, entre otras cosas (...) No tengo los nombres que dice la Presidente. (...) ¿Están tan bien las cosas en el país que discutimos sobre el círculo rojo?", se rió. Para reforzar su crítica al círculo rojo, Macri agregó: "Son personas que en un momento pueden estar muy a favor de este Gobierno y después pueden pasar a estar en contra, sobre todo por el atropello a las libertades del último tiempo".
La Presidente, sin reparar en que Macri había dicho que el círculo rojo no entiende que hace falta una renovación, se entusiasmó con la fuerza del significante: "Elegante eufemismo de destitución del Gobierno. Lo identifica como círculo rojo. Debo reconocer el acierto y precisión de la definición (...) En fin, nada nuevo bajo el sol, una vez más los intentos destituyentes. Y van... Nunca en los 30 años de democracia hubo un Gobierno al que se atacara, difamara e insultara, como el que me tocó encabezar desde el año 2007 (...) Son personas muy influyentes que le hablaron para frenar al kirchnerismo (...) Me gustaría que dijera los nombres".
La fuerza del emblema la eximió de precisiones al hacer la demografía del círculo: "Basta leer diarios, escuchar radio o mirar televisión... Conocer los personajes y tener memoria. Viejos y nuevos políticos que fueron parte de la Argentina 2001, 2002, y del ´90 también (...) Algunos eran muy jóvenes y desconocidos, pero acompañaron políticas y gestiones, mientras que otros, viejos conocidos de siempre... Banqueros, dueños de medios, sus loros mediáticos, gurúes económicos, empresarios monopólicos, dirigentes sindicales quema urnas... O expertos en bloqueos, saqueos y otras yerbas. O hierbas y algo más. Algunos reúnen todos los instrumentos". Como la Presidente está en campaña vale también el extremo de identificar cualquier crítica con un intento de desestabilización. Cada cual puede jugar al múltiple choice y ponerle apellidos a cada categoría mencionada por la Presidente.
Eduardo Duhalde se sumó al opinerío para despegarse, como Macri, del círculo: "Por supuesto que a los poderes económicos los conocemos y conocemos cómo actúan. Pero cómo se los enfrenta es el tema (...) Es absolutamente legítimo que sectores del establishment apoyen a determinados candidatos en tiempos electorales, como apoyaron a Néstor también", retorció el expresidente quien recordó que cuando ejercía el cargo "creía que me volvía loco en un momento, que me moría después".
Daniel Filmus se subió a la maratón verbal e ilustró sobre el círculo rojo: "Está claro que son los que la Presidenta definió como los titulares. (...) Nos consta que algunos de estos grupos les dijeron a políticos `vos no te presentes porque si te presentás vos se divide el voto de la oposición. (...) Son los que concentran el capital, los que decidieron siempre en la Argentina, que no es el poder político, son aquellos que están preocupados porque hoy tenemos soberanía".
Horacio Rodríguez Larreta se vio obligado a aportar una aclaración (de colores, además): "El círculo rojo es la gente que forma opinión (...) Lo único rojo que Mauricio tiene cerca es al colorado Santilli" (risas).
La frase círculo rojo, lo demostró ayer este cruce de frases, tiene valencia propia, pero para los aficionados del cine policial negro tiene evocaciones legendarias que no es seguro figuren en la biblioteca mental de Macri, Cristina de Kirchner, Filmus o Duhalde. Fue el título de un filme francés ("Le Cercle Rouge", 1970) que escribió y dirigió Jean-Pierre Melville con estrellas como Alain Delon, André Bourvil, Gian Maria Volonté e Yves Montand. Se estrenó en Buenos Aires en aquella pantalla gigante del Gran Rex y cautivó por su historia de relaciones sucias entre ladrones, policías y poliladros.
¿Por qué círculo, por qué rojo? Melville -un poeta, fue quien adaptó al cine "Les enfants terribles" de Jean Cocteau- usó como epígrafe del filme una presunta frase de Buda que nunca Buda dijo y que dice, más o menos, que "Cuando los hombres, aun sin saberlo, se reúnan un día, vengan de donde vengan, inevitablemente se encontrarán en el círculo rojo".
Esa patraña budista tenía que seducir a Macri, seguidor en su vida privada de consignas zen, porque connota la fatalidad de la pelea final que ofrece la política. El filme de Melville intenta transmitir la idea de que los destinos son inevitables, que son inútiles los esfuerzos de la voluntad, y que cada biografía tiene escrito un libreto que lo lleva a jugarse el destino... en el círculo rojo.
Algo así como una representación de la teoría catastrofista que dice que todo esfuerzo colectivo -la política es uno de ellos- está destinado al fracaso, o que termina en sangre. Si es un policial, diría Melville, todos son reincidentes. Se lo dice el flic al ladrón: "¿No sabés que todo sospechoso debe ser considerado culpable? Nadie es inocente. Se nace inocente, pero eso no dura. Todos cambiamos para peor". Es un círculo, o sea un círculo cerrado del que no se puede escapar; y es rojo, el color de la sangre.

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“Que la rentabilidad sea razonable”

Por Werner Pertot

“Hay que establecer mecanismos punitivos. No para que las empresas no ganen, sino para que la rentabilidad sea razonable y no signifique un deterioro del poder adquisitivo de los salarios”, afirma el diputado Carlos Heller, quien evalúa de manera positiva el acuerdo que alcanzó el gobierno con Repsol por YPF. “Si uno parte de las pretensiones de Repsol, que habló de 18 mil millones de dólares, el precio final está muy bien”, destaca.

–¿Qué piensa del acuerdo con Repsol?

–Yo participé de la sanción de la ley que planteó la recuperación de los recursos hidrocarburíferos. Lo más importante es el artículo 1, que decía que todo lo vinculado con la explotación era declarado de interés público nacional. En ese marco, se plantea la expropiación del 51 por ciento de las acciones de Repsol para recuperar la empresa estratégica. Siempre se dijo que se iba a pagar el precio justo. Nunca se dijo que iba a ser una expropiación gratuita. Si uno parte de las pretensiones de Repsol, que habló de 18 mil millones de dólares, el precio final está muy bien. La tasación del 51 por ciento daba siete mil y pico de dólares, y no incluía Vaca Muerta. Cuando pienso que la Argentina va a comenzar a pagar a los cuatro años de la expropiación, quiero pensar que los recursos que va a generar YPF van a superar con creces el monto de ese compromiso.

–¿Cómo analiza los cambios en los índices del Indec?

–Vengo diciendo desde hace mucho tiempo que los índices que elaboraba el Indec habían perdido confiabilidad. Era imprescindible recuperar la confiabilidad para avanzar sobre las causas de la inflación. Lo que se hizo es arreglar el termómetro. Cuando uno ve la cantidad de datos que se relevan y la cantidad de recursos humanos, la otra conclusión inevitable es que el resto de los datos –como la inflación del Congreso– son truchos y puestos con la mano. El dato que nos da es que hay una inflación alta. Hay que discutir por qué hay inflación alta. Ahí van a aparecer los ajustadores y quienes creemos que esto está vinculado con la puja distributiva y los formadores de precios.

–¿La suba de tasas no fue una forma de enfriar la economía?

–Las políticas económicas hay que verlas como un conjunto. Hoy existe en el sistema financiero el crédito de inversión productiva, que es independiente de las tasas que pagan los bancos. En el primer semestre de este año, los bancos tienen que colocar 24 mil millones de pesos en esa línea. De cualquier manera, la suba de tasas, si es una herramienta en el momento necesario para parar el golpe de mercado, es un recurso válido. Si se estabiliza en valores altísimos, no es bueno. Hay que decirles a los economistas neoliberales que hablan de inflación del 40 por ciento que una tasa del 28 es negativa. No creo que la inflación sea esa.

–¿Qué medidas cree que son necesarias contra la inflación, además del programa Precios Cuidados?

–Lo primero es tomar medidas ante una economía concentrada. Suponer que sin regulaciones el tema se puede resolver es poco consistente. El proyecto de Aníbal Fernández está vinculado con el “pague primero y discuta después”. Esto es porque la Justicia suele dar lugar a los amparos y pagan vaya a saber cuándo. El proyecto de Héctor Recalde es más abarcativo, porque define figuras concretas a sancionar y establece multas, posibilidad de cierre de los negocios y hasta prevé la expropiación. Creo que habría que trabajar en un marco impositivo. Un método es sentarse a discutir –como hace el Gobierno– y el otro es establecer mecanismos punitivos. No para que las empresas no ganen, sino para que la rentabilidad sea razonable. Hay un dato fuerte: la Cepal presentó un informe que dice que las utilidades remitidas por las multinacionales de América latina y el Caribe se multiplicó por cinco veces y media entre 2002 y 2011.

–¿El pago al Club del París destrabaría créditos internacionales?

–Forma parte del default. Se trata de una deuda que el Estado argentino tiene con otros Estados. La voluntad argentina hace rato que está expresada. En un momento, Cristina expresó la voluntad de pagar al contado, pero coincidió con Lehman Brothers y explotó el mundo. Si Argentina pudiera colocar deuda, para pagar deuda en mejores condiciones que la deuda que tiene, también es un recurso válido para no extremar el uso de las reservas.

–¿Está de acuerdo con la designación de Milani?

–No lo sé. Las denuncias del CELS merecen respeto, pero también le tengo un enorme respeto a Estela de Carlotto, que se pegó a su lado. Tengo una reacción epidérmica frente a los linchamientos mediáticos. Se tendría que llegar a una situación para que, por lo menos, alguien lo procesara. Tenemos un jefe de Gobierno doblemente procesado y nadie habla de que tiene que renunciar.

–¿Cómo ve la crisis por vacantes en la educación porteña?

–Es más de lo mismo: toda la gestión del macrismo es una gestión elitista que apunta a determinados sectores sociales y a profundizar la brecha entre el Norte y el Sur de la Ciudad.

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EL PAIS › ADELANTO EXCLUSIVO: LAS DEFINICIONES POLITICAS DE MAXIMO KIRCHNER COMO ORGANIZADOR Y DIRIGENTE DE LA AGRUPACION LA CAMPORA

“Siembran desánimo porque no quieren que nada cambie

El libro Fuerza propia. La Cámpora por dentro, de Sandra Russo, que la editorial Debate distribuye esta semana, incluye dos largas conversaciones con el hijo de dos presidentes. En los siguientes extractos aparecen su concepción de la política, los objetivos de la organización y su visión sobre los principales temas de la actualidad nacional.

Por Sandra Russo

El 27 de octubre de 2010 murió su padre. Y lo que ellos ya estaban construyendo desde hacía años se hizo voluminoso. No se generó de la nada, sino con lo que ya se había hecho en los seis años anteriores. Pero en la mirada pública, los jóvenes salieron de debajo de la alfombra.

–Entonces se multiplicaron, se mezclaron todos los relatos sobre La Cámpora. Si íbamos por los contratos, si éramos los hijos del poder. Aunque no lo admitan ni hoy, tuvieron que reconocer que había muchos pibes y ellos no los veían. Yo me acuerdo de una nota que salió entre el acto del Luna Park y la muerte de Néstor, que hablaba de “mística prefabricada”. Esa es la visión de ellos. El simulacro. Ellos no creen y suponen que entonces nadie cree. Un mes después se muere Néstor y salieron a decir que lo armó Fuerza Bruta. No lo pueden explicar. Se van por la tangente. Estaba en el aire. Yo lo había olido en el Luna Park, ese magma. Sobre la salud de Néstor, yo percibía. Pero el tipo lo tenía decidido, iba a seguir. Eso lo hablé hace poco con la hija de Hugo Chávez. Ella estaba enojada por el desgaste que producía la campaña en la salud de Hugo. Pero qué podés hacer. Lo podés sentar, le podés decir lo que vos pensás, lo que vos preferís. Pero es su vida, son sus decisiones. Antes del acto del Luna Park, cuando recién salía de la internación, yo le decía: “no vayas, no vayas”. “No –me decía–, quiere hablar tu vieja pero voy a hablar yo, porque los pibes me quieren escuchar.” Logramos que no hablara. Vos ves las imágenes y le ves la emoción en la cara, en los ojos. Trato de no ver el video, no lo resisto. El vio la semilla. Y después la riega el 27. Y la nuestra es la responsabilidad del chico del violín, el de la película. El que dice “este violín me lo dio el Presidente”. Esos pibes tienen la posibilidad de vivir de acuerdo con lo que creen, de animarse a creer, de animarse a desilusionarse. Porque esto es así. Te desilusionás muchas veces pero volvés a creer. Hay riesgos. Los Alberto Fernández en política son una constante. No deja de doler, pero uno tiene que seguir. Cuando Néstor muere en Calafate, yo no lo quería traer. Yo quería que se quedara en Gallegos. No quería verlo rodeado de gran parte de la dirigencia política, los que lo habían difamado, le habían mentido, lo habían traicionado... Porque traicionarlo, y con De Narváez... Pero cuando vi a la gente, dije: “Bueno, esto es otra cosa”.

Los compañeros

Ahora La Cámpora forma parte de Unidos y Organizados, que “nos supera, es más grande que nosotros, pero para llegar a eso tuvimos que pasar por todo lo anterior”. En perspectiva, desde sus orígenes, La Cámpora lo que ha hecho es aglutinar. Primero, a los militantes de los ’90 que no tenían pertenencia o que se resistían a una conducción. Después, a las nuevas generaciones, que ahora son las que la nutren mayoritariamente. Esos chicos y chicas –ejemplifica Máximo– “nacieron con Telefónica. De Entel ni se enteraron”. Sin embargo, esas generaciones ya llegan embanderadas con la idea de un país, y con la conciencia de que a ese país sólo se puede llegar a través de un salto colectivo.

Los más chicos, mientras tanto, empiezan a trabajar en los barrios, que son el epicentro de todo. El trabajo territorial ahora lo hacen también los cuadros universitarios. Sobre ellos, sobre el semillero, sobre las mil flores, Máximo dice:

–Nosotros no bajamos a los barrios como una cuadrilla de limpieza ni a repartir nada. Cuando la gente se involucra y cuida las cosas, se quiere más, vive mejor, se puede organizar. No hay organización posible si no hay autoestima. No sabemos qué expresión electoral tendremos, pero estará bien lo que resulte. Nuestro trabajo es a largo plazo. Nosotros abrimos. Hoy parece que el peronismo es lo que abarca todo, pero hay que ver qué piensan los pibes, si se sienten tan representados de esa manera como para decir que son peronistas y ya está. Lo que se escucha es Cristina. Los veo muy de ir con lo propio. Están muy decididos. Y eso es lo que no ve ni siquiera gente que nos ha venido acompañando. Ven a los pibes y se enervan. Nos dicen soberbios. ¿Por qué soberbios? ¿Uno defiende su posición y es un soberbio, y se tiene que bancar que vengan y te insulten y te digan que todo anda para la mierda y, de esa manera, callado, uno estaría demostrando que es democrático? ¿Y qué sería lo democrático? ¿Que el que sacó el 16 por ciento le diga lo que tiene que hacer al que sacó el 54? Que digan lo que quieran, nosotros seguimos. La Cámpora no es ni dogmática ni pragmática en exceso. Esa permeabilidad nos permite seguir ampliando bases. Hay políticas fuertes, como la de derechos humanos, o el desendeudamiento, que son esenciales, constitutivas, como la conducción de Cristina. Sabemos que hay sectores con los que no es posible ningún acuerdo porque si no te cagan a la entrada te cagan a la salida. Después, hay mucho que es discutible, conversable. Pero que se pongan entre ellos mismos de acuerdo. Porque si un día la asignación universal se va por la canaleta del juego y de la droga, y al día siguiente otra persona de la misma foto es capaz de decirte que el problema es que hay que aumentar la asignación, no hay discusión posible. Lo que reclamamos es un poco de consistencia. Nosotros a los pibes no les vamos a decir que no se puede. Los pibes ya se despertaron. Esa porción de la Argentina, después de 2015, va a seguir exigiendo.

La fuerza propia de este proyecto

–Más allá de las organizaciones juveniles, de todas las organizaciones, no sólo la nuestra, yo creo que toda la juventud entiende que la cosa va por otro lado, y el cambio se va a terminar dando. Esto tiene que cambiar, pero no es medible en períodos electorales. Diez años no es nada. Hace diez años llegamos y era desolación. Yo entiendo que muchas veces se diga de mí: “El, porque está en otra situación”. Y es verdad. Pero, en líneas generales, la situación de toda la sociedad mejoró en estos diez años. Algunas de esas mejoras trajeron aparejado otro tipo de problemas, y no lo vamos a negar. Las mejoras en el poder adquisitivo de la gente, por ejemplo, traen otros problemas que crea el ritmo de consumo de la sociedad. Las mejoras en términos laborales traen aparejados ahora otros problemas, los salariales. Yo creo que de todos modos esas reivindicaciones salariales no pueden ser las únicas de los gremios, porque por caso están las reivindicaciones por las condiciones de trabajo. Y también falta la conciencia de que cada gremio es parte de un todo. No es que no entienda la lógica corporativa, ¿eh? La entiendo, pero la última vez que la política se corporativizó fue en 2001, cuando toda la política se cubría a sí misma. Y estalló todo. La política dejó a la sociedad de lado y se quiso salvar sola. No pudo ser. La discusión que tenemos por delante es inmensa, por eso creo que hasta la Iglesia está cambiando, o queriendo cambiar. Los medios se centraron últimamente en el ataque a la juventud en general, y a algunas organizaciones juveniles en particular. Dicen que todo se hace por contratos, por cargos. Ese cliché. Y mientras tanto no se ocuparon de los pibitos que son usados para vender drogas, para delinquir o asesinar. Se olvidaron de un montón de cosas. El eje de ataque de algunos medios fue la juventud que hace política. (...) Estamos dispuestos a discutir todo lo que sea, lo que haga falta. Pero que nos ataquen cerrilmente mientras obvian otras cosas muy graves que pasan alrededor del tema de los jóvenes, por acción u omisión... En este país hay muchos jóvenes trabajando seriamente por otra cosa. Hay que alentar esas acciones. Si uno pretende que la sociedad cambie desde el desánimo, no cambia más. Por eso siembran desánimo.

Las elecciones de mediano término y las de 2015

–Lo que pasó estaba dentro de nuestras expectativas. Las elecciones de mediano término... Las únicas que ganamos fueron las de 2005, cuando Cristina fue candidata por la provincia de Buenos Aires. Las otras las perdimos. Creo que el principal derrotado en las elecciones del año pasado fue el odio. Habría que ver la Capital Federal en ese sentido, ahí todo tiene otra composición, pero lo que pasa ahí no es lo único que pasa. En líneas generales en todo el país lo que fue furiosamente antikirchnerista no cuajó. Uno ve cómo termina De Narváez, que se paró ahí, en el “Ella o vos”, que le había ganado a Néstor Kirchner, que tenía la fórmula de la Coca-Cola, y lo ves terminar boqueando con Plaini, con Moyano, y que fue del treinta y pico que creía que tenía al cinco por ciento. La política es muy dinámica. Lo que sí es claro es que hay proyectos que electoralmente se vienen sosteniendo. Esos proyectos pueden tener a veces más o menos votos, pero es eso lo que finalmente se plantea a través de las ofertas electorales, los proyectos. En octubre el derrotado fue el odio, salvo en el caso de Carrió, que representa a los sectores más recalcitrantes y conservadores de la Ciudad de Buenos Aires, donde se concentra la mayor parte del odio y el poder mediático. Como perdió el odio, esos sectores hoy apoyan a Massa, que es confuso. La propuesta de Massa es ésa, la confusión, un tipo que estuvo dentro del proyecto, que fue fronterizo, que en 2011 acompañó a Cristina muy contento. En cómo le fue en las elecciones pesó la asociación que hizo mucha gente entre su figura y las políticas de inclusión jubilatorias que llevó adelante este gobierno. Massa fue un administrador de los recursos que se obtuvieron gracias a consensos que costó mucho lograr, y no fue él el que los logró. Empezó su campaña diciendo que había que preservar lo que estaba bien y cambiar lo que estaba mal, de modo que los beneficiarios de la asignación, por ejemplo, no se sintieron amenazados. Aprovechó. Percibió que no había cabida para algo rabioso contra el Gobierno. Los poderes de siempre buscaron que los representara alguien más tamizado que los candidatos puramente odiadores, y Massa se deja usar en ese sentido. Pero va a tener que cuidarse, porque cuando te usan esos sectores, si no respondés fielmente a lo que te piden, de la misma manera que te impulsan te desechan. Massa hace ruido rápidamente primero, porque se rodea de economistas que sabemos lo que plantearon y plantearán, y aparte es obvio que muy pronto se le exige una postura de mayor enfrentamiento. De repente van todos con la Constitución en la mano –era muy gracioso ver a gente como Cariglino con la Constitución en la mano– porque querían firmar ante escribano que se iban a oponer a la reelección de Cristina. Era patético, porque ellos arrancan la campaña con un tema que no salió de nosotros, Cristina jamás planteó su reelección. Confunden las cosas. Cuando nosotros hablamos de llevar adelante un proyecto político en el tiempo, ellos permanentemente lo confunden con los tiempos institucionales. No hablábamos de eso. Nunca hablamos de eso. Cristina conduce un proyecto político y ha generado prole, lo cual a esos poderes de siempre les crea un problema. O sea: que haya generado prole le da la posibilidad de una continuidad en el tiempo, y es eso lo que nunca había pasado y a lo que se oponen férreamente. Eso le da una identidad que va más allá de su persona como candidata. Matrimonio igualitario, recuperación de Aerolíneas, de YPF, son todas cuestiones que cruzan transversalmente a la sociedad. Esa identidad que logramos no a través de palabras sino de hechos y gestión es lo que atacan brutalmente cuando atacan a La Cámpora o a las otras organizaciones políticas que acompañan este proyecto. Ellos tienen la necesidad, para llevar adelante las políticas económicas que les interesan, de que este proyecto político termine mal. Si uno repasa la historia argentina, a esos intereses siempre la violencia les sirvió para confundir y terminar imponiéndose. La violencia es una herramienta útil para ellos. ¿A quién terminó beneficiando una y otra vez la violencia social o política? A los sectores más concentrados de la economía. Sin excepciones.

Los cambios y las reformas que hagan falta

Máximo observa qué pasa en algunos países vecinos. En Chile, por ejemplo, donde Michelle Bachelet fue nuevamente electa después de los cuatro años frustrantes de la derecha de Piñera, o en Uruguay, donde Tabaré Vázquez vuelve a asomar como posible presidente.

–En Chile la Constitución dice que nadie puede tener más que un solo mandato, pero parece que la gente quiere otra cosa. La reforma constitucional es una discusión pendiente que habrá que dar, no ahora, porque van a decir que es oportunista. Pero eso no quiere decir que en algún momento no haya que darla. El tema de la posibilidad de la reelección no pasa por una cuestión constitucional, sino por lo que la gente quiera. Si te vota o no te vota. ¿Qué era lo que decía Clarín en su momento? Pasan los gobiernos y Clarín queda. Claro. El sistema está organizado para que esos poderes, sea Clarín o cualquier otra corporación –porque a esta altura Clarín es un símbolo que lo excede–, puedan desarrollar sus intereses sabiendo que a lo sumo tienen que resistir uno o dos mandatos. Ellos quedan. Cuando Néstor habla de Clarín nunca habla sólo de Clarín, sino del ariete de los sectores concentrados. El ariete que con el tiempo, además de haber sido el vocero y, gracias a eso, se transformó el socio de esos intereses. Primero fue vocero, pero después le dieron Papel Prensa, después vino el cable, con nuestros errores. Después el campo, pero de esos sectores ya tampoco eran voceros sino socios... Los gobiernos pasan y son ellos los que están agarrados del poder.

La operación y la oposición

Antes habíamos hablado de la decisión y de la vocación de su padre, que no pudo parar el motor encendido de la política. Esta vez le pregunto cómo afrontó la operación en el cráneo a la que fue sometida su madre a principios de octubre pasado, después de una caída doméstica en Olivos.

–Uno la ve que atraviesa situaciones y después sale con fuerza, pero claro, está presente lo que pasó con Néstor. Cuando apenas asumió el segundo mandato hubo que atravesar el tema de la tiroides. Y después esta otra operación. Uno no es insensible ni a lo que tiene que pasar ella ni a la virulencia con la que la atacan. Uno quisiera, uno está tentado muchas veces de salir a decir o a hacer cosas para defenderla, pero las responsabilidades son las responsabilidades, y además la que manda en cualquier situación, incluso en ésta, es ella. Pero creo que la sociedad también tiene un techo para eso. Incluso los que no están de acuerdo, incluso los que la critican: hay un límite. Y saben, perciben que Cristina es el último dique de contención que hay hoy en la política argentina contra los intereses que hicieron de la Argentina un país invivible y que tuvo su corolario final en 2001. Creo que hoy no hay ningún otro dirigente político que exprese esa contención, porque para ganar espacio han transado con esos intereses. La sociedad puede estar más o menos enojada con no-sotros, pero percibe a los otros candidatos, al menos hoy, como meros alfiles de esos poderes. Y eso nunca mejorará la vida del pueblo.

¿Y cómo visualiza o avizora Máximo Kirchner el vínculo con sectores opositores? O todavía más: ¿cómo concibe el rol de un opositor?

–Yo no voy a hacer lo que nos hacen a nosotros. Y quizás en algún punto eso sea un problema para no-sotros en el futuro. Pero creemos firmemente que uno tiene que construir siempre, desde el oficialismo y desde la oposición. (...) Nosotros no queremos ser como ellos. De ninguna manera queremos falsear la lectura de la realidad para perjudicar a un adversario. Necesitan hacer que, más allá de los problemas genuinos que tenemos –que no los negamos, como no negamos las contradicciones–, necesitan desesperadamente su fracaso, convirtiendo ese fracaso en el de todos. Y de esa manera nunca van a nacer opciones superadoras. Esto es lo preocupante de este país, hoy. Que quieren que Cristina termine mal, y no tienen nada mejor para ofrecer. No-sotros creemos que si perdemos porque aparece algo que nos supera y nos mejora en términos de un proyecto que incluya y que beneficie a la enorme mayoría de los argentinos, bancamos, está bien. Pero no es eso lo que pasa. (...) Acá hay que trabajar y trabajar con todos los que sea posible. Lo que más bronca me dio el año pasado es que nosotros, en la tragedia de La Plata, en las inundaciones, nos pusimos a trabajar sin pausa, sin dormir, sin respiro, y en el medio de tantas necesidades nos encontramos con que el gran tema, el gran debate, fue pechera sí o pechera no, en esa discusión entre el compañero Andrés Larroque y el periodista Juan Miceli. (...) Yo me alegraría si pasa un desastre en mi barrio y aparecen pecheras radicales o troscas o lo que fuera, incluso Melconian con veinte pibes de amarillo, dispuestos a dar una mano. Creemos en eso cuando lo hacemos nosotros y cuando lo hacen los demás también. Que convenzan trabajando, no desde la tele. Que convenzan en el territorio, con capacidad de gestión. Porque para poner en marcha un operativo de organización tan grande como el que hubo en La Plata tiene que haber capacidad de gestión. Si no avanzamos así, ¿qué nos queda? ¿Volver a venderse por televisión? Y ojo, porque muchos de los políticos que hoy critican desde la televisión no te pisan un solo barrio, y si están hoy en la televisión es porque hubo diez años en los que pudieron volver a salir a flote después de que en 2001 todos fueron arrasados. Si hoy reaparecen personajes que se dedicaron a ajustar y durante un largo tiempo tuvieron que mantenerse en la sombra es porque hubo un tipo que entre 2003 y 2007 se dedicó a laburarse todo, y porque Cristina desde 2007 se entregó en cuerpo y alma a cumplir con sus responsabilidades para construir un país más justo que el que teníamos el 25 de mayo de 2003, cuando nadie daba nada ni por Néstor ni por el país.

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Luego de la Crisis de diciembre de 2001 y de la renuncia del Presidente Fernando de la Rúa el peronismo se dividió en diversos sectores que comenzaron a agruparse en dos grandes grupos: el peronismo oficial y el peronismo disidente.12 La composición de ambos grupos se ha ido modificando con el paso del tiempo.

El peronismo oficial agrupa a los sectores que se mantienen dentro del Partido Justicialista, en tanto que el peronismo disidente agrupa a las corrientes que, por discrepar con la conducción del Partido Justicialista, se organizaron por fuera del mismo.

En 2002/2003 el peronismo oficial se organizó a partir del liderazgo de Eduardo Duhalde (duhaldismo) y Néstor Kirchner (kirchnerismo). El peronismo disidente, por su parte, se expresó en dos grandes tendencias encabezadas respectivamente por Carlos Menem (menemismo) y los hermanos Adolfo y Alberto Rodríguez Saá (adolfismo).13 Dentro del peronismo disidente también se ubicaron desde un primer momento otros dirigentes como Ramón Puerta y el dirigente sindical Luis Barrionuevo (ultramenemismo); éste último organizó en 2008 una central sindical independiente, la CGT Azul y Blanco, apoyada en su corriente. En 2003 también integraba el peronismo disidente dentro del menemismo, el empresario Francisco De Narváez, quien luego lideraría una importante corriente propia.

A partir de 2005, con la ruptura de la alianza entre las corrientes lideradas por Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde, la corriente liderada por este último también se separó del peronismo oficial, para constituirse en uno de los principales sectores del peronismo disidente. En 2009, De Narváez forjó una alianza con el Partido Propuesta Republicana (macrismo) que, con el nombre de Unión Pro, triunfó en las elecciones legislativas de medio término en la Ciudad Autónoma y la provincia de Buenos Aires, los dos principales distritos electorales del país.

Para el año 2009, el peronismo disidente se agrupaba en diversos sectores, entre los que puede mencionarse a los seguidores de Eduardo Duhalde, Francisco de Narváez, Carlos Menem, los hermanos Rodríguez Saá, y distintas corrientes del denominado Peronismo Revolucionario.

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MACRI LE CUENTA AL PERIODISTA LEUCO:

“Circulo Rojo”
En el marco de una serie de entrevistas con medios gráficos Macri habló en declaraciones al diario Perfil de un grupo de personas del ámbito del "hacer y del pensar" que impulsaron una unión suya con Daniel Scioli y Sergio Massa para terminar con la "chavinización de la Argentina".
El jefe de Gobierno porteño llamó a este grupo el "círculo rojo" y, sin dar nombres de sus integrantes, aclaró que "no lo personalizaría en alguien", lo que avivó sospechas dentro del kirchnerismo, que denunció la existencia de un movimiento destituyente.
Este martes por la noche, sin brindar mayores detalles al respecto, Macri dijo en declaraciones a Canal 26 que ese "círculo rojo" era un sector de la sociedad que estaba politizado en exceso y expresó que cuando camina por la calle la gente le pide que impulse una renovación política.
“Hablamos de círculo rojo en términos de esa minoría en un país, que está sumamente politizada, que no sabemos cuántas decenas de miles de personas son. Son los que leen los diarios todos los días, que ven programas políticos como este, que son una intensa minoría, que siempre está interactuando con nosotros y nos dicen: 'Por favor, únanse, pónganle límites a esta prepotencia, hay que pararlos, defender nuestras libertades, nos referimos a esa gente, todo el otro comentario no sé a qué viene”.
Primer candidato del PRO
El intelectual Iván Petrella, director académico de la Fundación Pensar, será el primer candidato a legislador porteño del PRO en los comicios de octubre próximo, anunció esta noche el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri.
La gran incógnita dentro del oficialismo porteño fue definida a sólo cuatro días del cierre de inscripciones de las listas. En declaraciones al Canal 26, Macri confirmó a Petrella como el principal candidato del PRO, en medio de rumores sobre la posibilidad de que ese lugar lo ocupara un ministro de su Gabinete.
"Se trata de un filósofo, que enseñaba en la Universidad de Miami y devolvió su cátedra vitalicia porque cree en el futuro de la Argentina y quiere trabajar para construirlo", explicó el líder del PRO sobre Petrella y subrayó: "Representa a la generación joven, que quiere y apuesta al cambio; algo que estimulo siempre".
Se trata de un reconocido teólogo, con un posgrado en Teología y un doctorado en Harvard sobre Religión. Hoy es una de las figuras destacadas de la nueva camada de teólogos latinoamericanos y se desempeña como Director Académico de la Fundación Pensar, creada por un grupo de intelectuales afines al macrismo.
"Gracias x felicitaciones. Es un honor y gran responsabilidad ser parte del proyecto @mauriciomacri @proargentina. Espero estar a la altura", escribió esta noche Petrella, tras su oficialización como candidato, en su cuenta de Twitter.
Petrella encabezará la nómina de postulantes el 27 de octubre, en la que también incluirá a siete diputados con posibilidades de ser reelectos, sostuvo Macri, quien en declaraciones a Canal 26 destacó la importancia de promover la renovación política en el país y en la Ciudad.

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EN TODO EL MUNDO SE CUECEN HABAS…

Fiscal cree que un "círculo político ensimismado" motivó el expolio en el Palau

Barcelona, 24 oct (EFE).- La Fiscalía cree que un "círculo socioeconómico y político ensimismado, donde intereses de todo tipo convergieron en una conveniente ceguera", fue uno de los principales factores que propiciaron que el expolio del Palau de la Música se perpetuara durante décadas sin que nadie diera "la voz de alarma".

Así lo sostiene el fiscal Anticorrupción Emilio Sánchez-Ulled en su escrito de acusación por el saqueo del Palau de la Música, en el que pide una condena de 27 años de cárcel para los exresponsables de esta entidad Fèlix Millet y Jordi Montull y otra de siete años y medio para el extesorero de CDC Daniel Osàcar por su papel de enlace en el pago de comisiones ilícitas de Ferrovial a través del Palau de la Música.

En la introducción de su escrito de calificación, el fiscal plantea la necesidad de tener en cuenta toda una serie de "elementos sociológicos e incluso, si se quiere, psicológicos" para explicar un saqueo de una institución emblemática para Cataluña que se prolongó durante más de treinta años "sin que nadie formulara reparos o diera la voz de alarma".

En opinión del fiscal, esa cuestión solo puede entenderse si se "avizora el paisaje situado al fondo del escenario", en el que se observa "un círculo socioeconómico y político ensimismado, donde intereses compartidos de todo tipo convergieron en una conveniente ceguera frente a cualquier asomo de irregularidad".

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CON LOS PIES EN EL PLATO: Las 20 verdades definen cual es el plato.

"Estas son las Veinte Verdades del Justicialismo Peronista. He querido reunirlas así para que cada uno de ustedes las grabe en sus mentes y sus corazones; para que las propaguen como un mensaje de amor y justicia por todas partes; para que vivan felices según ellas y también para que mueran felices en su defensa si fuera necesario..." Juan Perón,

1. La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo.

  1. El Peronismo es esencialmente popular. Todo círculo político es antipopular, y por lo tanto, no es peronista.
  2. El peronista trabaja para el Movimiento. El que en su nombre sirve a un círculo, o a un caudillo, lo es sólo de nombre.
  3. No existe para el Peronismo más que una sola clase de hombres: los que trabajan.
  4. En la Nueva Argentina el trabajo es un derecho que crea la dignidad del hombre y es un deber, porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume.
  5. Para un Peronista de bien, no puede haber nada mejor que otro Peronista.
  6. Ningún Peronista debe sentirse más de lo que es, ni menos de lo que debe ser. Cuando un Peronista comienza a sentirse más de lo que es, empieza a convertirse en oligarca.
  7. En la acción política la escala de valores de todo peronista es la siguiente: primero la Patria, después el Movimiento, y luego los Hombres.
  8. La política no es para nosotros un fin, sino sólo el medio para el bien de la Patria, que es la felicidad de sus hijos y la grandeza nacional.
  9. Los dos brazos del Peronismo son la Justicia Social y la Ayuda Social. Con ellos damos al Pueblo un abrazo de justicia y de amor.
  10. El Peronismo anhela la unidad nacional y no la lucha. Desea héroes pero no mártires.
  11. En la Nueva Argentina los únicos privilegiados son los niños.
  12. Un gobierno sin doctrina es un cuerpo sin alma. Por eso el Peronismo tiene su propia doctrina política, económica y social: el Justicialismo.
  13. El Justicialismo es una nueva filosofía de vida simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista.
  14. Como doctrina política, el Justicialismo realiza el equilibrio del derecho del individuo con el de la comunidad.
  15. Como doctrina económica, el Justicialismo realiza la economía social, poniendo el capital al servicio de la economía y ésta al servicio del bienestar social.
  16. Como doctrina social, el Justicialismo realiza la Justicia Social, que da a cada persona su derecho en función social.
  17. Queremos una Argentina socialmente justa, económicamente libre, y políticamente soberana.
  18. Constituimos un gobierno centralizado, un Estado organizado y un pueblo libre.
  19. En esta tierra lo mejor que tenemos es el Pueblo.

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El peronismo ha acogido numerosas tendencias ideológicas que han entrado permanentemente en conflicto con el correr de los años.

Desde su aparición en la escena política nacional, el peronismo fue definido por Perón como un Movimiento Nacional, que englobaba un sector social denominado “clase trabajadora”. Este apelativo, que inicialmente fue un eufemismo utilizado por el General para distinguir su concepción “nacional y popular” de los criterios marxistas “proletarios”, se convirtió en un breve lapso en una definición doctrinaria que afirmaba para el peronismo la oposición a la lucha de clases.

Hasta que proclamamos nuestra doctrina, frente a nosotros se levantaba triunfante el individualismo capitalista y el colectivismo comunista alargando la sombra de sus alas imperiales por todos los caminos de la humanidad (…) Así nació el Justicialismo bajo la suprema aspiración de un alto ideal. El Justicialismo creado por nosotros y para nuestros hijos, como una tercera posición ideológica tendiente a liberarnos del capitalismo sin caer en las garras opresoras del colectivismo.

Juan Domingo Perón ante la Asamblea Legislativa en 1952.7

En ese marco, el Movimiento Peronista comprendía (idealmente) a todos aquellos que podían coincidir con los conceptos de Justicia Social, Soberanía Política e Independencia Económica. Esta interpretación de Perón posibilitó el inesperado crecimiento de su estructura política y la llevó a niveles de representatividad popular que jamás se habían alcanzado en América Latina. Sin embargo, para mantener esa situación era necesario concentrar permanentemente la posibilidad de generar doctrina, ya que la masividad del movimiento exigía contentar y contener a sectores con intereses contradictorios.

La interpretación de la realidad no podía entonces quedar en manos de una estructura colegiada, que obligatoriamente hubiera generado conflictos y disidencias internas y externas reduciendo a mediano plazo el caudal de poder del Movimiento. Perón concentra sobre sí esa tarea con exclusividad, generando un Consejo Superior del cual era, en la práctica, el único integrante con voz y voto. Asimismo, si entre el Consejo Superior y las bases del Movimiento existieran intermediarios, la doctrina sería mediatizada por ellos y adecuada a sus intereses sectoriales, lo que terminaría encorsetando al propio Perón.

Se adopta entonces el modelo de comunicación directa entre el líder y las masas: un movimiento absolutamente horizontal, con un único emergente. Para confirmar este análisis, surge claramente el ejemplo de Evita, que en poco tiempo comienza a cumplir ese rol de intermediaria entre el conductor y el pueblo. El discurso y el accionar de Evita mediatizan la doctrina hasta tal punto que el movimiento se sectoriza rápidamente. Comienza a generarse la división de intereses que Perón procuraba evitar. La absoluta inclinación de Evita hacia “los grasitas”, “los descamisados”, genera resquemores, miedo e indignación entre los militares, la iglesia y la clase media, que inicialmente aceptaban a Perón, en tanto su proyecto fuera difusamente humanitario y “justicialista”.

La dicotomía peronista entre "movimiento" y "partido"

El movimiento, en tanto masivo, garantiza el poder. Pero ese poder se formaliza en el gobierno y, por consiguiente, en una estructura capaz de ganar elecciones. Esa estructura no puede ser un partido tradicional -en la medida que sus integrantes (generalmente de clase media) empezarían a definir políticas-, ni un partido revolucionario, porque obligaría a adoptar una ideología obrera (y el abandono de la "tercera posición"). Surge así la concepción peronista del partido como “herramienta electoral”. En la práctica, un engendro informe que no conduce a nadie, que no genera cuadros, que sólo existe para presentar una lista de candidatos, todos ellos integrantes del Movimiento, todos ellos leales a Perón. Se limita de esta forma la posibilidad de que el “partido” genere conflictos internos, o intente determinar la estrategia de poder. Hasta aquí, y tomando en cuenta los objetivos declarados de Perón, lo implementado es inobjetable desde el punto de vista de los intereses populares. Pero, si el movimiento (que garantiza el poder) está conducido sólo por un individuo, y el partido (que garantiza las elecciones) no conduce a nadie, es suficiente eliminar al individuo (o que este traicione al pueblo) para descabezar al movimiento y al partido. ¿Y por qué sobrevive el movimiento luego de la Revolución Libertadora? Pues simplemente porque para mantenerlo vivo Perón se vio obligado a aceptar esos “intermediarios” que antes rechazaba.

Se crea así un Comando Táctico, que conduce la política en el territorio, y que es encabezado por un “Delegado Personal” de Perón. (El primero de ellos fue John William Cooke, nombrado por Perón desde Caracas el 2 de noviembre de 1956). La mediatización de la doctrina es inevitable y el movimiento se sectoriza: Combativos, Dialoguistas, Participacionistas, todos “interpretan” a Perón. Si “la organización vence al tiempo”, esta modificación debiera haber cambiado sustancialmente la realidad horizontal del movimiento. Pero ocurre que todos los “intermediarios” carecen, desde el punto de vista del pueblo, de poder personal. Su poder es ejercido por “delegación”, y es otorgado o retirado de acuerdo al parecer exclusivo del “Comando Superior”. Y cuando existe un conato de oposición, se produce la intervención sumaria (Vandor-Isabel/1965).

Acto masivo por la asunción presidencial de Héctor Cámpora en 1973.

Es así que el Movimiento Peronista llega a 1973 sin estructura organizativa global. Existen, si, sectores internos que luchan por el poder delegado suponiendo que “su” interpretación de las intenciones del conductor es la correcta. Desde luego, esto no es posible. Perón no era “interpretable” y su muerte en 1974 deja al movimiento peronista sin estructuras, sin proyecto de poder y en manos de un partido político manejado por esos sectores de “clase media” cuyo único objetivo es mantener sus privilegios personales. El resultado es que el Movimiento se fractura en la práctica, convirtiéndose en un agrupamiento de sectores que, con diferentes concepciones estratégicas de país, comparten una identificación política táctica: el Partido Justicialista. Mantener viva esta identificación fue un objetivo central para el conjunto del justicialismo (no del peronismo), ya que al haberse perdido el objetivo común de poder del Movimiento Peronista, lo único que resta es el proyecto partidario de alcanzar y/o mantener el gobierno.

La clase media partidaria se lanza entonces a la lucha interna para reducir el poder de los “movimientistas” civilizando al partido, haciéndolo “aceptable” para el establishment. Con la derrota electoral de 1983 (Luder/Bittel son los candidatos justicialistas, contra la fórmula de la Unión Cívica Radical Alfonsín/Martínez, que gana), termina de quebrarse el movimiento. El partido, desde la “Renovación” (1985 - Carlos Menem, Antonio Cafiero, Carlos Grosso, entre otros, desplazan a la conducción partidaria ente la que se cuenta Herminio Iglesias), asume definitivamente el control político (y la ideología neo desarrollista liberal) y esta situación desemboca en 1989 con el triunfo de Carlos Menem como emergente de una situación interna en la que las declamaciones supuestamente justicialistas han reemplazado al peronismo revolucionario de los orígenes y de la Resistencia (1955-1972).

Debe reiterarse que los intentos del propio Perón por dar un marco ideológico a su movimiento fueron deliberadamente ambiguos, aunque siempre haciendo referencia a temas nacionalistas y de Justicia Social. Véanse al respecto las Veinte Verdades Peronistas propuestas por Perón el 17 de octubre de 1950 como el eje sobre el que debería centrarse la doctrina peronista.

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A PROPOSITO DE EMPEZAR A CONTRUIR: “Un País con Buena Gente”

Los sustantivos colectivos designan, en singular, un conjunto homogéneo e indeterminado de personas, animales o cosas, como en gente, manada, flota, etc.

En el español estándar, el colectivo gente, que significa ‘personas’, es, además, un sustantivo no contable: El ministro le pidió a la gente que no perdiera la cordura; La gente de su pueblo lo recibió con aplausos; sin embargo, admite un plural expresivo usado casi exclusivamente en el contexto literario: «Entre las gentes, a un lado de tus gentes .

No obstante, de acuerdo con la variante diatópica de nuestro castellano, el sustantivo gente presenta, en el registro coloquial, diferentes matices gramaticales. Por ejemplo, en algunos países de América usan el colectivo gente como un sustantivo contable, con el sentido de ‘persona o individuo’ (Nueva gramática de la lengua española, 2010): En ese lugar no cabían más de tres gentes; Sus parientes son gentes muy buenas. Asimismo, en España, es normal el uso de gente cuando hace referencia a una persona buena o mala (este caso también se registra en el español de América): Mi padre es muy buena gente: me brinda buenos consejos.

Por último, en varios países de América se emplea, como adjetivo o como sustantivo, con el sentido de ‘persona honesta, amable, servicial y distinguida o de buena posición’ (Diccionario Panhispánico de Dudas, 2005): Ella es muy gente y no te traicionará.

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PARA MEJORAR LA CALIDAD DE LA POLÍTICA QUE HACE LA GENTE, HAY QUE MEJORAR LA CALIDAD DE LA GENTE QUE HACE POLÍTICA?

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