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La Magia de Poder Cambiar.

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jueves, 21 de julio de 2016

LOS HASTAG

EL FOLCLORE:
"Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas...  El Petroleo ya es ajeno, los agujeros ya son nuestros"
#BONOS
#DEUDAS
#BANELCOS
#INTERESES
#PERIODO DE GRACIA
#MANTECA AL TECHO
#LONDRES
#NEW YORK
#PENSIONES BRITANICAS
#YO LO SACO
#YO LO VENDO
#YO  LE PRESTO
#YO LE COMPRO
#YO LE COBRO
#LEY DE EMERGENCIA
#LEGISLATURA
#PROTAGONISTAS
#CHUBUT
#FUTURO
Lindo juego no? Como se juega?
Ah no, no es para Ud. es para unos pocos que están en la élite política de privilegios...
Bueno, pero puedo ver el "trailler criollo"?
COMO NO!


Cuando Alejandro Ángel Bulgheroni, un hijo de inmigrantes italianos que vivía en Santa Fe dijo a mediados de la década del ‘40 que se iba a fabricar bridas a Buenos Aires, muchos ni siquiera sabían de qué se trataba. Ni tampoco imaginaron que de esa decisión iba a surgir uno de los grupos económicos más influyentes de la Argentina en los últimos 50 años, y que sus hijos se iban a convertir en los hombres más ricos de la Argentina, con una fortuna calculada en los 4.600 millones de dólares por la revista Forbes.

Las bridas son anillos que se usan para unir los tubos de petróleo y Bulgheroni padre vio antes que nadie el negocio de venderle ese insumo a la petrolera estatal YPF.

Don Alejandro Ángel no tuvo mejor idea que denominar a su empresa Bridas. Corría el año ’48 y comenzaba así la saga de una de las familias que con los años se convertirían en sinónimo de la industria petrolera, y que hoy es dueña de Pan American Energy (PAE), la petrolera más importante de Chubut y la segunda de la Argentina (detrás de YPF), que en los últimos cinco años ganó casi 13 mil millones de pesos por su operación en tierras chubutenses.

De padre a hijos

Los hijos de aquel pionero, Alejandro Pedro (72) y Carlos Alberto (70), aprendieron el negocio de tanto ver a su padre. El menor, Carlos, fue desde chico el más sagaz, el que heredó los mejores genes de su padre y el que en 1985 tuvo que hacerse cargo de Bridas cuando murió el fundador.

Desde entonces, Carlos Bulgheroni se convirtió en una leyenda del mundo de los negocios. Su audacia y su extremado bajo perfil fueron las características que lo ayudaron a convertir aquel viejo negocio de su padre en un emporio, que tuvo varios hitos pero un punto cúlmine en 2010, cuando le vendieron la mitad de Bridas a la china CNOOC en la friolera de 3.100 millones de dólares.

Desde siempre, una de las especialidades de Bulgheroni fue saber tejer relaciones políticas con los gobiernos de turno. Cuando tuvo que hacerse cargo de Bridas tras la muerte de su padre, Carlos mantuvo una cordial relación con el gobierno del por entonces presidente Raúl Ricardo Alfonsín.

Muchos aseguran que Bulgheroni llegó a influir tanto que en una reunión de empresarios con el líder radical le pidió en nombre de todos que aplicara una “economía de guerra” contra el salario.

Alfonsín terminó como todos recuerdan. Pero Bulgheroni siguió su derrotero empresarial como si nada hubiera pasado, siempre cerca del calor del poder de turno.

Menemista

La llegada de Carlos Saúl Menem a la Casa Rosada en 1989 llenó esperanzas a Bulgheroni. Es que rápido como pocos, Carlos había apostado fuerte en la campaña del candidato riojano, poniendo 500 mil dólares para ayudarlo a llegar a Balcarce 50.

Según divulgó la revista Noticias por aquellos años, la relación entre Bulgheroni y Menem llegó a ser tan estrecha que cuando Carlos Menem Jr. se lastimó la rodilla en un accidente de motos, el dueño de PAE lo llevó hasta Estados Unidos para que lo atendieran los médicos que lo habían tratado de cáncer de ganglios cuando tenía 24 años.

Todo marchaba bien hasta que las expectativas se frustraron cuando el mandamás de Bridas tuvo que salir a apagar dos incendios que ponían en riesgo sus ambiciones: la quiebra del Banco del Interior y Buenos Aires (BIBA), era el brazo financiero del grupo; y la acusación de fraude fiscal contra Papelera del Tucumán (PT), que finalmente quedó en manos de Alberto Pierri, hoy dueño del Canal 26 y en los años ’90 un dirigente vinculado al entonces vicepresidente Eduardo Duhalde.

La quiebra del BIBA fue un escándalo que el dueño de PAE no pudo evitar: los clientes le reclamaban 80 millones de dólares que nunca aparecieron.

Hace algunos años, la Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazó un planteo en el marco de un millonario reclamo de dinero contra el grupo económico Bulgheroni, con lo que el expediente quedó virtualmente terminado por prescripción.

Los jueces Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Carlos Fayt, Juan Carlos Maqueda y Carmen Argibay, rechazaron un último planteo formulado por el empresario mendocino Raúl Moneta y su empresa, ELP Investments Ltd.

Moneta había llegado hasta la Corte objetando sendas decisiones de la Cámara del Crimen y la de Casación, sobre la nulidad de las indagatorias que el juez de primera instancia del Caso BIBA, Eduardo Daffis Niklison, tomó a Alejandro Pedro y Carlos Alberto Bulgheroni, Luis Alberto Remaggi y Carlos María Regúnaga, los involucrados en la quiebra del banco.

Los Bulgheroni objetaron el cierre del BIBA en la Justicia y 13 años después de la quiebra, el 27 de marzo de 2003, la Sala 1° de la Cámara en lo Contencioso Administrativo declaró “la nulidad de la resolución 212/90 BCRA y de los actos administrativos dictados en su consecuencia”.

Entonces, Moneta acusó a los Bulgheroni por los presuntos delitos de “defraudación por administración fraudulenta y desbaratamiento de los derechos acordados”, y atribuyó la conducta de los empresarios petroleros a los supuestos contactos políticos con el gobierno de Néstor Kirchner.

Pero Bulgheroni también tenía aceitados contactos en la Justicia. Y el fallo de la Corte puso virtualmente fin al expediente.

Aliancista y K

El pragmatismo político de Bulgheroni escribió un nuevo capítulo a finales de los ’90, ya en tiempos de la Alianza, cuando el líder de PAE fue un férreo adherente al Proyecto Bicentenario elaborado por Rodolfo Terragno, por aquellos años ministro de Fernando de la Rúa.

Por aquellos años, Bulgheroni ya había creado Pan American Energy (PAE) -fruto de la fusión entre Bridas y Amoco- y en el 2000, con De la Rúa en poder, se había quedado con Cerro Dragón, el mayor yacimiento hidrocarburífero de la Argentina, ubicado a pocos kilómetros de Comodoro Rivadavia.

De la Rúa se fue en helicóptero en 2001 pero Bulgheroni, otra vez, voló en su avión privado al sur para aceitar su relación con Néstor Kirchner.

No le fue bien al principio porque el expresidente no veía con buenos ojos su extremado pragmatismo. Tardó varios años en aceptarlo como referente de la “patria empresaria”.

Pero con el tiempo limaron asperezas y Bulgheroni volvió a frecuentar la Casa Rosada como en las viejas épocas, con llegada directa al despacho presidencial de la mano del influyente súperministro de Planificación, Julio De Vido.

Ese relación cercana tuvo sus frutos: en 2007, Bulgheroni logró renovar el contrato de PAE en Cerro Dragón con el Gobierno de Chubut, por aquellos años en manos de Mario Das Neves, y un año después obtuvo la explotación de la totalidad de las reservas petroleras de la provincia de Santa Cruz por el lapso de 40 años, en una polémica sesión de la Legislatura que todavía se recuerda como uno de los mayores escándalos de la política santacruceña.